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La DIAN ya no fiscaliza con inspectores que revisan carpetas. Hoy cruza bases de datos en segundos. Entender cómo funciona ese sistema — y prepararse antes de que llegue un requerimiento — es una decisión de gestión, no solo de cumplimiento.

El contexto: por qué la fiscalización digital cambió las reglas

Durante años, una visita de la DIAN dependía de que un funcionario llegara a la empresa, revisara documentos físicos y detectara inconsistencias a ojo. Ese modelo prácticamente desapareció.

Hoy, la DIAN opera con un ecosistema digital integrado que le permite cruzar automáticamente la información de facturación electrónica, nómina electrónica, información exógena, declaraciones de renta, IVA y retención en la fuente. Cuando hay una diferencia entre lo que una empresa declara y lo que sus contrapartes reportan, el sistema genera una alerta. Esa alerta puede derivar en un requerimiento, una inspección o una visita formal — todo antes de que el contribuyente se dé cuenta de que algo está mal.

En 2024 y 2025, las visitas de fiscalización de la DIAN se intensificaron, particularmente en materia de facturación electrónica, trazabilidad de operaciones y verificación del cumplimiento de obligaciones formales y sustanciales. En 2026, esa tendencia no se detiene: se profundiza.

La temporada de renta es el momento de mayor exposición. Las empresas que presentaron sus declaraciones con inconsistencias frente a lo que ya está en los sistemas de la DIAN — sin saberlo — son las primeras en recibir señales de atención.

Primero lo primero: ¿qué es exactamente una visita de fiscalización?

Una visita de fiscalización es una actuación administrativa formal mediante la cual la DIAN verifica el cumplimiento de las obligaciones tributarias de un contribuyente. Puede tener distintos alcances:

Acciones previas o preventivas: la DIAN envía comunicaciones informales o requerimientos ordinarios solicitando información o aclaraciones. Aunque no son vinculantes en todos los casos, ignorarlos puede activar etapas más graves del proceso. El plazo habitual para responder es de 15 días.

Inspección tributaria o contable: el funcionario revisa in situ los libros de contabilidad, soportes, contratos, facturas y registros electrónicos. Tiene carácter formal y termina con un acta.

Requerimiento especial: es el acto administrativo mediante el cual la DIAN propone una modificación a la declaración del contribuyente. Activa el proceso de determinación del impuesto y tiene consecuencias jurídicas directas.

Cómo elige la DIAN a quién visitar

Las visitas de fiscalización no son aleatorias. Responden a modelos de riesgo construidos a partir de los mismos datos que los contribuyentes reportan. Los principales detonantes de una actuación son:

Inconsistencias entre sistemas electrónicos y declaraciones. Si los ingresos declarados en renta no coinciden con los registrados en las facturas electrónicas validadas por la DIAN, el sistema lo detecta automáticamente. Lo mismo aplica entre la nómina electrónica y los costos declarados, o entre la información exógena de una empresa y la de sus proveedores o clientes.

Diferencias en la información exógena. La información exógena — el reporte detallado de operaciones con terceros que se presenta cada año — es uno de los insumos más poderosos de la DIAN para cruzar datos. Si lo que reporta una empresa como pagos a un proveedor no coincide con lo que ese proveedor declaró como ingresos, se genera una alerta en ambas direcciones. Los plazos de presentación en 2026 van del 14 de mayo al 12 de junio, según los dos últimos dígitos del NIT.

Obligaciones formales incumplidas. No emitir factura electrónica cuando se está obligado, no generar el documento soporte en adquisiciones a no obligados a facturar, o tener gastos sin respaldo electrónico válido son señales directas de riesgo.

Deudas o acuerdos de pago incumplidos. Si existe un estado de cuenta con saldos pendientes o acuerdos de pago vencidos, una visita puede activar también procesos de cobro coactivo.

Lo que la DIAN ya sabe antes de llegar

Este es el cambio más importante que muchas empresas aún no han asimilado del todo: cuando un funcionario de la DIAN llega a una visita — o cuando se envía un requerimiento — la entidad ya tiene una imagen bastante completa de la situación tributaria del contribuyente.

Tiene acceso a todas las facturas electrónicas emitidas y recibidas, validadas en tiempo real. Tiene los reportes de nómina electrónica con el detalle de cada trabajador. Tiene la información exógena reportada por la empresa y por sus contrapartes. Tiene el historial de declaraciones y pagos. Tiene, en muchos casos, información bancaria a través del reporte del GMF.

La visita, entonces, no es para descubrir: es para confirmar, ampliar y documentar lo que el sistema ya señaló. Esa asimetría de información — la DIAN sabe más de lo que la empresa cree que sabe — es el error de partida más costoso en un proceso de fiscalización.

Lista de preparación: lo que debe tener listo su empresa

La preparación no empieza cuando llega la visita. Empieza en la operación diaria. Pero si aún no lo ha hecho de manera sistemática, estos son los frentes prioritarios:

1. Consistencia entre declaraciones y documentos electrónicos Verifique que los ingresos declarados en renta coincidan con los registrados en su facturación electrónica. Haga lo mismo con los costos y deducciones frente a la nómina electrónica y los documentos soporte. Cualquier diferencia debe tener una explicación documentada.

2. Facturación electrónica en regla Confirme que todos sus documentos electrónicos tienen CUFE válido, firma digital y fueron validados por la DIAN antes de ser entregados al cliente. Un PDF enviado por correo no es una factura electrónica. Los gastos pagados a personas no obligadas a facturar deben estar respaldados con documento soporte electrónico; sin él, ese gasto puede ser desconocido como deducible.

3. Información exógena coherente Antes de presentar la exógena, cruce sus datos internos con los de sus principales proveedores y clientes. Los errores más comunes son NIT incorrectos o nombres que no coinciden con el RUT — causas frecuentes de rechazo y de alertas automáticas en la DIAN.

4. Archivo organizado y trazable Libros de contabilidad, comprobantes, inventarios, soportes de costos y deducciones, contratos y registros de nómina deben estar disponibles, clasificados y trazables respecto de las cifras declaradas. La desorganización no es una excusa: debilita cualquier defensa posterior.

5. Estado de cuenta tributario al día Verifique su situación en el portal de la DIAN: deudas pendientes, acuerdos de pago vigentes, obligaciones formales cumplidas. Una visita puede ampliar su alcance si detecta pasivos no atendidos.

Cómo actuar durante la visita

Si la visita ya llegó, hay tres reglas básicas que marcan la diferencia entre un proceso bien gestionado y uno que se complica innecesariamente:

Verifique la identidad y el alcance. El funcionario debe presentar su identificación y el auto comisorio que autoriza la visita. Ese documento define exactamente qué puede revisar y en qué jurisdicción. Cualquier revisión fuera de ese alcance puede ser objetada.

No improvise: tenga al frente a la persona correcta. La visita no debe quedar en manos de personal sin conocimiento del proceso tributario. Idealmente, debe estar presente el representante legal o el contador con pleno conocimiento de los registros. Un asesor tributario externo puede acompañar el proceso.

El acta es el documento más importante. El funcionario elaborará un acta con sus hallazgos y observaciones. Léala con atención antes de cualquier firma. Si hay objeciones, ese es el momento de consignarlas por escrito — es la única oportunidad formal para dejar constancia. El acta tiene validez aunque no sea firmada por el contribuyente.

El error más costoso: esperar a que llegue la visita

La mayor parte de los problemas que enfrentan las empresas en procesos de fiscalización no se originan en la visita misma, sino en meses o años de inconsistencias acumuladas que nunca fueron revisadas internamente.

La fiscalización digital de la DIAN convirtió el cumplimiento tributario en un proceso de tiempo real: la información que reporta hoy su empresa queda disponible para cruzarse mañana con la de sus contrapartes. Dejar la revisión para cuando llegue un requerimiento es, en la mayoría de los casos, demasiado tarde para corregir sin consecuencias.

La preparación eficaz empieza antes, en la operación diaria, en la calidad de los documentos electrónicos que se emiten y reciben, y en la coherencia permanente entre lo que se declara y lo que los sistemas ya registraron.

¿Tiene dudas sobre la situación tributaria de su empresa?

En RMC acompañamos a empresas colombianas en la gestión de sus obligaciones fiscales, la revisión de consistencia tributaria y la preparación ante procesos de fiscalización. Si quiere hacer una revisión preventiva antes de que llegue un requerimiento, escríbanos.

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