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El Consejo de Normas Internacionales de Sostenibilidad (ISSB) presentó nuevas orientaciones para ayudar a las organizaciones a reportar los efectos financieros esperados de los riesgos y oportunidades vinculados con la sostenibilidad. 

Esta guía complementa las Normas Internacionales de Información Financiera de Sostenibilidad (NIIF S1 y S2) y busca que los inversionistas cuenten con información clara y útil para evaluar cómo factores ambientales, sociales o de gobernanza pueden afectar la posición financiera, el desempeño económico y los flujos de efectivo de una empresa, tanto en el corto como en el mediano y largo plazo.

Los llamados efectos financieros esperados se refieren a los impactos económicos que los temas de sostenibilidad pueden generar sobre los activos, pasivos, ingresos, costos o flujos de caja. 

Se trata, por ejemplo, de cómo una regulación ambiental puede aumentar los costos de operación, de cómo el cambio climático puede afectar la disponibilidad de materias primas o de cómo las oportunidades en energías renovables pueden abrir nuevas fuentes de ingresos. Reconocer estos efectos permite a las compañías anticiparse a los cambios, gestionar mejor sus riesgos y comunicar a los inversionistas la solidez de su estrategia.

Información cualitativa y cuantitativa: equilibrio necesario

El ISSB recomienda que las empresas presenten una combinación de información cualitativa y cuantitativa en sus reportes. La parte cualitativa puede incluir descripciones de los riesgos, los escenarios previstos y las acciones de mitigación, mientras que la cuantitativa se refiere a cifras concretas de impacto cuando sea posible estimarlas de manera razonable. Sin embargo, la entidad reconoce que en muchos casos calcular datos exactos puede ser complejo. 

Por esta razón, las NIIF S1 y S2 contemplan alivios que eximen a las compañías de presentar cifras cuando los efectos no puedan identificarse de forma separada, cuando el nivel de incertidumbre haga que los datos resulten poco útiles o cuando no existan capacidades internas suficientes para obtenerlos sin incurrir en costos o esfuerzos desproporcionados.

Retos para las empresas y pasos a seguir

En cualquier caso, el reporte debe elaborarse con base en información razonable y sustentada disponible en la fecha de presentación, evitando supuestos arbitrarios y ajustándose a los recursos y capacidades de cada organización. El ISSB hace énfasis en que estas revelaciones no buscan imponer cargas excesivas, sino impulsar la transparencia y la comparabilidad entre empresas, favoreciendo que los usuarios de la información financiera puedan comprender de qué manera la sostenibilidad impacta la rentabilidad y la estabilidad de los negocios.

Para las empresas, el desafío consiste en fortalecer sus procesos internos para identificar riesgos y oportunidades, integrar los equipos financieros y de sostenibilidad, y mejorar progresivamente la medición de estos efectos. Aun cuando no se cuente con cifras exactas, avanzar en la divulgación cualitativa es un paso importante para generar confianza en los inversionistas y en el mercado. En un contexto en el que los factores ESG ganan cada vez más relevancia, reportar los efectos financieros esperados deja de ser una práctica opcional para convertirse en una herramienta estratégica de gestión y de comunicación con los grupos de interés.

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